sábado, 24 de septiembre de 2016

Todos pasábamos por aquí.



Luis Eduardo Aute, quien cumplía el 13 de septiembre los 73 años, sufrió hace más de un mes un infarto que le condujo a la UCI del Hopital Gregorio Marañón. Un cantautor que siempre ha gozado del  respeto y la estima de rockeros, punkies, heavies y demás. Pocos cantantes son más viscerales que él. Incluso cuando ha compuesto canciones para causas generales, como Al alba, lo ha hecho desde la subjetividad más absoluta, sin componer al dictado de ninguna ideología y menos aún de ninguna consigna.

“Escuché por primera vez a Aute en directo –escribe Anjel Ese, en LQSomos– en circunstancias amargas, como la muerte, pero dulces, como la juventud. Fue cuando tocó junto a Suburbano en el pabellón de Agricultura de la Casa de Campo la noche gélida del 20 de diciembre de 1979. Una semana antes, Emilio Martínez Menéndez y José Luis Montañés Gil, universitarios de 20 y 23 años, habían sido tiroteados en una manifestación contra las leyes educativas de UCD junto a la glorieta de Embajadores de Madrid. La Policía de Suárez les quitó la vida alegremente. El país vivía la movilización estudiantil más masiva y dramática de su historia. Los partidos institucionales la despreciaron o la rechazaron.

“Se trataba de homenajear a los compañeros muertos y recaudar fondos para sacar a los detenidos y encarcelados. Lamentablemente, los artistas que militaban en la progresía oficial o giraban a su alrededor pasaron. Las Juventudes Comunistas habían acusado al movimiento estudiantil de ser ‘fascistizante’ por salir a la calle y no depositar su confianza en las instituciones democráticas tan queridas y aprovechadas por su partido. Mes y medio después, los fascistas secuestraron y asesinaron a Yolanda González, de 19 años, miembro de la Coordinadora de estudiantes de Madrid. Las prima donnas del cancionero progre ni siquiera contestaron a la solicitud que les hizo la Coordinadora para que participaran en el acto del 20 de diciembre. Aute sí. Contestó, dijo que allí estaría, y allí estuvo. Con la gran Lola Gaos, con otros grupos menos consagrados y algún poeta que lamento no recordar. Ha pasado mucho tiempo, mucha agua bajo el puente y mucha sangre por el congelador.

“En aquel acto, Aute tocó ‘Al alba’, su canción dedicada a los últimos fusilados por la dictadura de Franco. Desde el escenario lo explicó: ‘Igual que entonces, hoy se sigue fusilando, en las manifestaciones’. El pabellón era diáfano, destartalado, y estaba en un extremo oscuro y aislado de Madrid. Los estudiantes lo abarrotábamos. Aute, que pocos días antes había actuado allí en el Congreso de la CNT, desplegó todo su instrumental, todo su aparato de iluminación y de sonido, como si estuviera cantando en el Olympia. Personal e íntimamente, siempre se lo agradecí.

“Hace menos de un año –recuerda Anjel Ese– volví a verlo de lejos cuando apareció brevemente en un acto que conmemoraba el 40º aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo, en Madrid. Naturalmente, cantó Al alba, esta vez sin acompañamiento instrumental”… Y le dirige estas palabras de aliento: “Hay que superar este bache para seguir cantando y contando al ‘ser humano, ese desahuciado de todas las Historias, partisano escéptico en la inútil pugna entre el deseo de Supervivencia y la Fatalidad de los Hechos’, como dices en tu artículo del libro sobre Cohen. En el mismo, dejas una puerta entornada: ‘No hay más futuro que la cansada pero todavía encendida pavesa del amor, ese refugio último de los hermosos perdedores de todas las guerras’. Ya sabes: ‘Anda’, ‘Al alba’, ‘Albanta’, ‘Anda suelto Satanás’, ‘La belleza’, ‘De paso’. Y, sobre todo, ‘Pasaba por aquí’. Ya llevas 73 años pasando por aquí, y así debe seguir siendo. Todos pasábamos por aquí."

Luis Eduardo Aute Pasaba por aqui.1980 villanujo3

viernes, 23 de septiembre de 2016

Las hostias de Barberá.


Abrazo entre Serafín Castellano y Rita Barberá tras la debacle electoral del pasado mes de mayo.

Mariano Rajoy no deja de tomar el pelo a los ciudadanos al permitir que Rita Barberá esgrima su aforamiento a sus señorías. Es lo que Ruth Toledano dice en su artículo “Hostias varias”. La primera  frase de “qué hostia, coño, qué hostia”, musitada al oído de Rita Barberá por Serafín Castellano en la noche electoral del pasado mes de mayo, en que el PP perdió las elecciones valencianas, fue anunciada por el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana.  Cuatro días después era detenido por prevaricación, malversación y cohecho por la adjudicación de contratos cuando era conceller.

“A diferencia de la mayoría de los nativos en una lengua, que suelen dominarla, Rita Barberá –escribe Tuth Toledano en Eldiario.es del pasado lunes– solo chapurrea el valenciano, que habla en público al mismo nivel que debe de hablar Aznar el catalán en la intimidad. El espectáculo lingüístico que dio en el balcón del Ayuntamiento en plenas fallas le ha pasado entre los valencianos una factura directamente proporcional a las que ella y los suyos pasaban a los fondos públicos. El castellano (que, sin duda, ella llamará español) lo habla y entiende, sin embargo, muy bien. Con esos matices que hacen fascinante un idioma: si, por el tono de aquel ‘qué hostia’ de Castellano, Barberá y todos los españoles entendimos que se acaban de romper la crisma política, por el tono general reciente de Rita, todos los españoles (incluido, seguramente castellanos y, desde luego, el propio Rajoy) entendemos que nos dice ‘no me echáis del Senado ni con agua caliente, qué hostia’. Son hostias distintas aunque la misma hostia, una especie de santísima duplicidad filológica.

“Que Rita Barberá no se vaya del Senado ni a hostias políticas como las que, in extremis, le ha tenido que dar su propio partido, se debe a su condición de aforada, una situación jurídica que, en una democracia desarrollada y sana, solo supone ya un injusto privilegio, que, en materia penal y frente a los ciudadanos de a pie (en su mayoría, tan sufridos), protege a los representantes de las instituciones, desde los de más alta cuna, como el rey, hasta -pasando por jueces y fiscales- los de más baja estofa, como la senadora Barbera y sus compinches (‘El PP ha sido una banda organizada para el saqueo’, ha resumido Mónica Oltra en una dos veces buena frase, por buena y por breve), a quienes el escaño protege de ser detenidos y de ser juzgados por un tribunal ordinario.(…)

“Que Rita Barberá se niegue a entregar su acta de senadora autonómica tras estar encausada en el caso Taula pone en evidencia que el aforamiento es una injusticia que hay que eliminar de la Constitución vigente y de los Estatutos de Autonomía. El PSOE lo intentó recientemente en el Senado, moción que, a pesar de contar con el apoyo de todo la Cámara, el PP logró tumbar gracias a su mayoría absoluta, aunque ahora vengan con Ciudadanos a hacernos creer que es uno de los acuerdos que van en su falaz paquete de transparencias y regeneraciones. Albert Rivera está ahora apretándole las tuercas a Rajoy con el tema de la ex alcaldesa valencia, pero el líder naranja ya nos tiene acostumbrados al doblez.

“Que Rita Barberá no solo no entregue su acta de senadora sino que, al pasar al Grupo Mixto (una vez que la han obligado a abandonar el PP), vaya a ganar 2.700 euros más, es decir, 7.000 al mes, es considerada una burla de dimensiones calatravescas (me refiero al arquitecto Santiago Calatrava, sí, también imputado por sus multimillonarias chapuzas valencianas). Una burla liderada por Mariano Rajoy, que da en los morros a los españoles una nueva hostia. Una hostia constitucional”.

jueves, 22 de septiembre de 2016

El rey se jacta de la solidaridad española con los refugiados.


Felipe VI intervino el pasado marte en una cumbre de jefes de Estado de la ONU en la que intentó afrontar las necesidades humanitarias generadas por la peor crisis de refugiados. Más de cien jefes de Estado y ochenta jefes de Gobierno escucharon las palabras del rey español: “España seguirá dando prueba de solidaridad y generosidad los próximos años”. En su intervención, el monarca recalcó que España había aceptado el compromiso de acoger a los refugiados en un plazo de dos años, pero se olvidó de reconocer que aún no han sido acogidos ni el 3% de dicha cifra. Tampoco explicó por qué de los 17.386 refugiados que España pactó con la UE acoger, sólo 516 llegaron al país. El monarca aseguró que todos los “remedios paliativos” eran “insuficientes” si no se ponía fin a los conflictos y actos terroristas que provocan los desplazamientos. “Debemos combatir con determinación –dijo con gran énfasis– el azote del terrorismo que está en el origen de desplazamientos forzosos en extensas zonas” de ambas regiones y también de Asia. Y concluyó así sus palabras: “España hará cuanto esté en su mano para estar a la altura de un reto que debemos afrontar juntos con inteligencia y generosidad”. Sin embargo, muchos dudan de ello.

Felipe VI también lanzó un mensaje de confianza en la capacidad de España y de sus ciudadanos de superar “tiempos difíciles” y “coyunturas complejas”, como las que representan en la actualidad la incapacidad de los partidos para formar Gobierno y la relación con Catalunya. “Todas las democracias avanzadas, como la nuestra –dijo el monarca– atraviesan en algún momento de su historia coyunturas complejas. Pero las superan por la fortaleza y cohesión de su sociedad, la solidez de sus instituciones, la vigencia de su sistema de libertades; por su firme convicción en que las diferencias se resuelven con voluntad de acuerdo dentro del respeto a las reglas que se han dado”. El rey hizo un llamamiento a “combatir la desigualdad y trabajar por un modelo económico que favorezca la prosperidad compartida y proporcione oportunidades de empleo a los jóvenes y, en general, a quienes más han sufrido los efectos de la crisis durante estos años. Nadie debe quedar atrás por nuestra acción o por nuestra omisión”.

“Felipe VI –advierte en Público.es Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra– ha demostrado que, de tartamudear, nada, aunque la ocasión merecía tartamudeos, sudores y tembleques. No se amedrentó por nuestra infamia y pidió, como un Zapatero cualquiera, ‘actuar como un solo mundo’ y transformarlo ‘en los próximos 15 años’ para ‘librarlo de la pobreza extrema y del hambre que todavía hoy afligen a buena parte de la Humanidad’. Si no le conociera, hasta lloraría de emoción al creer que El Preparao es un gran humanista. España solo ha acogido a 480 refugiados de los más de 17.000 a los que se comprometió, por lo que si el compromiso al que se refiere Felipe VI es semejante, el mundo no se cambia ni en quinientos años… Así pues, el discurso de Felipe VI no es más que un chiste borbónico, uno más de los muchos que acumula la historia, ante un auditorio responsable de lo que acontece. Al mundo le iría mucho mejor si la alocución se hubiera pronunciado en una prisión, al menos existirían más posibilidades de cumplirse los vaticinios realizados”.